sábado, 16 de septiembre de 2017

LA VALENTÍA DEL AUDITOR INTERNO

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La profesión del Auditor Interno requiere de una preparación suficiente, tal que le permita hacer una evaluación de todos los aspectos de la empresa y manejar de manera adecuada los riesgos inminentes. Una vez hecho esto, se debe realizar un reporte que muestre de manera detallada las debilidades que fueron encontradas para darles una solución. Este reporte debe ser comunicado a los administradores y es precisamente este punto el que muchas veces genera una molestia para los Auditores.
La razón de esto, es que a los empresarios no les gusta sentir que la Auditoría es un ejercicio de presión y de vigilancia, y por lo tanto muchas veces esta profesión es rechazada. De igual manera, se genera una barrera en la comunicación entre el auditor y el administrador. Se generan entonces situaciones en las que no se toman en serio las recomendaciones del Auditor o se descartan. Esta situación también parece estar mediada por el miedo que se tiene al enfrentar un riesgo. Usualmente, la palabra riesgo en el ámbito empresarial, suele asociarse con el fracaso. Sin embargo, el riesgo solo hace parte de cada una de las acciones que se deciden para emprender acciones de mejora en la empresa.
Desafortunadamente, muchos Auditores se dejan contagiar del temor hacia el riesgo y terminan por evitar situaciones incómodas con los administradores, lo que genera un mal ejercicio de la profesión, reportes inconclusos o a medias de los riesgos y una mala comunicación con el administrador. Así, los Auditores Internos evitan hacer examinaciones de temas controversiales como la compensación laboral, los compromisos legales, el ambiente y la seguridad laboral, entre otros. Así mismo, la empresa evita hacer contrataciones de auditoria para estos tópicos y finalmente evita u oculta el problema, o también ocurre que da soluciones superficiales al mismo.
Una de las áreas más problemáticas para cuestionar de parte de los Auditores Internos es la remuneración o salario de sus jefes y en general el manejo de salarios y compensaciones en la empresa. Precisamente, Chambers (2017) describe la compensación ejecutiva (executive compensation) como la “tercera rueda” de la tarea de la Auditoría Interna. Y es que no muchos Auditores son capaces de cuestionar el salario y el manejo del dinero de parte de sus jefes. Aun sabiendo que la falta de supervisión de esta área puede generar grandes problemas de riesgos financieros y situaciones de fraude.
De manera tal que el Auditor prefiere guardar silencio en prácticamente un pacto con los administradores superiores ante situaciones de pagos excesivos y remuneraciones inadecuadas. Es así como se estaría incurriendo en un crimen ya que se establece una complicidad con el fraude. Este silencio lleva a generar reportes de auditoría sesgados y a un reporte ante los comités de auditoría y/o la junta directiva de la empresa retocados y con mentiras. Esto por su puesto atenta contra los principios y la ética profesional de los Auditores Internos y es una situación que se debe evitar. Sin embargo, es una situación que se presenta en muchas organizaciones, especialmente aquellas que manejan grandes cifras de dinero.
Entendiendo esto, una de las características básicas del perfil del Auditor Interno, debe ser la valentía. Solo de esta manera, el profesional se arriesgará a presentar un informe detallado de las falencias que encuentre, así sean grandes desfalcos de dinero e incluso si se le pide que oculte dichos problemas. Aun así, esto signifique la pérdida de su trabajo, desprestigio, o incluso una amenaza contra su integridad física. Todo esto debe ser reportado de manera inmediata por parte del Auditor, para prevenir que estas situaciones se salgan de control y generen una problemática aún mayor.
Cabe recordar además que el Auditor no trabaja solo y que puede ayudarse de los comités de auditoría de la empresa o ante una autoridad mayor, quienes estarán dispuestos a brindar un apoyo profesional y además serán los encargados de darle seguimiento a los casos reportados. Hay que recordar que las situaciones de fraude empresarial, deben tener un tratamiento legal y por lo tanto se trata en muchos casos de un problema mayor que trae consecuencias legales para los administradores que le están dando un mal manejo a los recursos de la empresa y así mismo, todos los implicados y cómplices de este fraude deberán responder de igual manera ante la justicia.
Finalmente, esta reflexión sirve para llamar la atención de los Auditores Internos que no están seguros de la manera en la que se le debe dar tratamiento a la auditoría de áreas problemáticas. La verdad siempre deberá ser la clave en la tarea de los Auditores Internos y, por lo tanto, las situaciones de riesgo deben ser manejadas con toda la claridad y objetividad posible. Hay que ser valientes ante situaciones ilegales o que representen un gran riesgo y que están afectando o que pueden afectar gravemente a la empresa, pues esto es la esencia de la labor de la auditoría.
Referencia
Chambers, R. (2017). ​Courageous Internal Auditors Sail Toward the Storm. En línea, disponible en: https://iaonline.theiia.org/blogs/chambers/2017/Pages/Courageous-Internal-Auditors-Sail-Toward-the-Storm.aspx
Blog: AUDITOOL

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