lunes, 26 de marzo de 2018

SEIS TIPS PARA ENCONTRAR UN BUEN SOCIO DE NEGOCIOS

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Nitin Nohria y Gabriel Rovayo  (Foto tomada en Harvard Business School)
11 de febrero de 2018
Gabriel Rovayo
Gabriel Rovayo
Editorialista Revista Vistazo, América y Economía.
Cuando mis alumnos me comentan que han decidido emprender, antes de escuchar su modelo de negocios y antes de que me enseñen sus proyecciones financieras, les pregunto: ¿Quiénes son tus socios? Para mí esta es una pregunta relevante, porque el modelo de negocios se modifica, los números se re-calculan, el capital se consigue; pero los socios funcionan o no. Y cuando la sociedad no prospera, el futuro del negocio puede verse en serio riesgo.
En este contexto, el error más común de los emprendedores es escoger al socio solamente por una de sus dimensiones, ya sea por el capital que tiene disponible, por su especialidad en un tema o por simples lazos de sangre o amistad. Pero, ¡ojo! a los potenciales socios hay que analizarlos globalmente.
Un socio es mucho más que un colega de trabajo: es quien nos ayudará a lograr una gestión más eficiente, es con quien repartiremos responsabilidades y compartiremos el riesgo. Por eso, escoger un socio es como escoger pareja, para estar en las buenas y en las malas. De ahí que escoger un buen socio sea una decisión tan relevante en el proceso de emprendimiento, que le comparto algunos criterios que vale la pena considerar antes de invitar a alguien a participar, o antes de aceptar entrar en una sociedad:
–       Fíjese si comparten visión, pasión y valores. Los socios están para dirigir la compañía, el conocimiento específico se puede sub-contratar. Un error muy frecuente es elegir a los socios solo por sus conocimientos técnicos o su capital. Recuerde que con sus socios se tomarán decisiones trascendentales para el futuro de la compañía; con los socios se enfrentarán crisis de todo tipo; con los socios se compartirán pérdidas y ganancias. A hacer empresa se aprende, pero la lealtad se tiene o no se tiene.
–       Analice los niveles de madurez emocional y profesional de su socio potencial. Un nuevo negocio enfrenta muchos retos hasta abrir mercado y estabilizar su operación, entonces un buen socio debe estar en capacidad de trabajar bajo presión, auto motivarse, hacer varias tareas simultáneamente y perseverar. Si cree que va a trabajar demasiado o más que usted, no siga. Las sociedades son juegos de equipo, no de individualidades.
–       Prefiera a la gente con quien tiene empatía. Aquello de la química sí cabe en estos contextos. Escoja a un socio a quien le tenga confianza. Pero una cosa es llevarse bien y otra es complicidad. La sola amistad no garantiza que la compañía vaya a funcionar. Tampoco confunda empatía con admiración profesional.
–       Pregunte sobre su reputación. Como nos dice el marketing, el mercado es una batalla de percepciones. Es muy importante que averigüe entre ejecutivos de alto nivel del sector, así como entre personas de su confianza, cómo es percibida esta persona en términos laborales. Si no tiene una imagen de seriedad y compromiso, ni lo invite.
–       Investigue sobre su experiencia directiva. No es suficiente con saber, también hay que saber hacer. Un socio no es solamente quien tiene conocimiento operativo, sino también directivo. Busque a personas que hayan dirigido negocios, emprendimientos o nuevos departamentos o proyectos dentro de una organización. Eso ayuda a desarrollar competencias propias de los líderes. Si ya trabajó con esa persona, mejor, pues tiene una idea de cómo podría funcionar la cosa.
–       Busque a quien se complemente con usted. Como dice el adagio popular estadounidense “There’s no such thing as a free lunch” (no existe algo como un almuerzo gratis), es decir, todos cuidan sus propios intereses. Si te equivocas, vas a tener un costo. Nada en la vida es gratis, por eso hay que tener cuidado al elegir. Hay que ver todo lo que tiene que ofrecer el otro, pero también lo que la otra persona tiene que tomar de usted.
Lo importante es que identifique claramente el aporte de su socio y el suyo, y valore objetivamente si hay equilibrio de esfuerzos e inversiones. Tolerancia, respeto y confianza son las tres claves para que una sociedad, igual que un matrimonio, se mantenga en el tiempo. Por eso, es recomendable una temporada de noviazgo para conocer si funcionará bien. Y, si el noviazgo no funciona, ¿para qué casarse?

EMPRENDER SIN RENUNCIAR A LA ESTABILIDAD… ¿QUIÉN DIJO QUE NO LO PODEMOS TENER TODO?

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18 de febrero de 2018
Gabriel Rovayo
Gabriel Rovayo
Editorialista Revista Vistazo, América y Economía.
La mayoría de emprendedores se han visto en la disyuntiva entre su deseo de tener su propio negocio y ser sus propios jefes, enfrentándose a la incertidumbre y arriesgando muchas cosas, en especial la estabilidad de un trabajo convencional. O, por el contrario, continuar con la estabilidad, aunque esto signifique postergar o renunciar a sus sueños de emprendimiento.
La buena noticia es que, leyendo lo más reciente de Harvard Business Review y otras publicaciones similares, he dado con un nuevo concepto de gran interés para los emprendedores.
Se trata del intraemprendimiento, algo que al analizar los artículos que he leído en las últimas semanas, lo percibo como lo que aquellos potenciales emprendedores, han soñado despiertos y dormidos.
Este concepto en el campo del emprendimiento consiste en promover la innovación directamente desde el núcleo organizacional. Par explicarlo mejor, son emprendimientos que tienen origen en las mismas empresas. Allí quienes las conforman son quienes crean nuevas unidades de negocios o compañías para impulsar emprendimientos.
Los intraemprendedores, como los bautizó el investigador Gifford Pinchot, en 1985, son personas capaces de desarrollar un comportamiento emprendedor, bajo el respaldo de la empresa, a través del descubrimiento, evaluación y explotación de nuevas oportunidades de negocio.
Entonces, ¿en qué se parecen emprendedores e intraemprendedores? En su capacidad de asumir riesgos, en la orientación al logro, en la autoconfianza, en el enfoque en objetivos, en el trabajo en equipo y bajo presión, en el olfato para las oportunidades, en el compromiso con un objetivo común, en la perseverancia, en la organización y en la planificación.
Pero hay ciertos detalles que hay que tomar en cuenta antes de lanzarse a la piscina del intraemprendimiento. Me referiré a algunos de ellos:
·      En el intraemprendimiento es indispensable que existan planes de ayuda y colaboración de parte de la empresa que apadrina la idea para con el emprendedor. En mi opinión esto es una gran ventaja, pues la mejor manera de empezar un emprendimiento partiendo de un plan de negocios establecido, el perfecto punto de partida.
·      Allí es donde es importante contar con planes de negocio establecidos, soporte tanto tecnológico como técnico para llevar adelante la idea y la posibilidad de compartir las buenas prácticas de la empresa para con el pequeño empresario que se está desarrollando.
·      Debo aclarar que este no es precisamente un nuevo modelo de emprendimiento. De hecho, este tipo de actividades han sido estudiadas y, posteriormente, puestas en práctica, con éxito, por empresas como Google o Nestlé. En estas dos grandes empresas, las ideas surgidas por parte de su talento humano, han dado lugar a modelos de negocios con potencial de crear productos o reorientar las compañías.
·      Algo que me llamó la atención y me entusiasma, es que gracias a este tipo de iniciativas es posible generar una lluvia de ideas que posteriormente pueden ser retenidas por la empresa,  permitiendo así lograr captar inversionistas que busquen mayores garantías. Con esto es posible generar también un emprendimiento con potencial a mediano y largo plazo.
·      El spin-off  empresarial es parte de este modelo generador de emprendimiento. ¿Cómo? Por ejemplo, diferentes empresas eligen ideas de negocio internas, las patrocinan, las incuban como si fueran propias a cambio de participación accionaria, exclusividad en los derechos de producción o reserva tecnológica.
·      Todo lo anterior está muy bien, pues se trata de emprender al mismo tiempo que se sigue manteniendo el empleo estable, con un sueldo estable. Pero, ¿qué garantiza que ese sea el primer paso a un emprendimiento independiente? Pues una vez que el proyecto haya obtenido la madurez necesaria para salir al mercado, este será liberado operativamente. De esta manera, quien fue el autor de esa idea o líder de ese emprendimiento en ciernes, podrá seguir al frente del mismo, generando beneficios mutuos que permitan el crecimiento a la empresa auspiciada. Así, se evita que un emprendedor más pise la calle de la inexperiencia y pueda tener el apoyo y el acompañamiento para sostenerse en los primeros momentos del emprendimiento.

INFRAESTRUCTURA, INNOVACIÓN Y CONEXIONES GLOBALES: EL TRIÁNGULO BASE DE TODA CIUDAD EMPRENDEDORA

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11 de febrero de 2018
Gabriel Rovayo
Gabriel Rovayo
Editorialista Revista Vistazo, América y Economía.
Hace alrededor de cuatro años, aprovechando un largo trayecto en avión, me dediqué a leer una serie de artículos que tenía rezagados por falta de tiempo libre. Coincidió que varios de ellos hacían referencia a ciudades: Silicon Valley, Cali, Miami y Santiago. Como no creo en las coincidencias, traté de hallar factores comunes entre ellas y los encontré: un entorno atractivo para el nacimiento de empresas, variados servicios de inversión, sólida infraestructura pública, universidades innovadoras y conexiones globales. Claro, caí en cuenta en que todo esto las convierte en “ciudades emprendedoras”. Luego del viaje, investigué un poco más al respecto y hallé varios casos adicionales. En Estados Unidos, por ejemplo, la CNN, en su segmento de economía y negocios hablaba de los “ocho paraísos para los emprendedores”:
–       Ventura (California). Allá, el Gobierno local decidió convertirse en inversionista y creó un Fondo de Inversión y Empleo, en asociación con la compañía de capital de riesgo DFJ Frontier, al que destinó US$ 5 millones para colocarlos en negocios con potencial de crecimiento y en una incubadora de alta tecnología.
–       Pittsburgh (Pensilvania). En esta ciudad, el inversionista ángel más grande de la región, InnovationWorks, ha ofrecido más de US$ 45 millones, en 10 años, para financiar a más de 125 empresas del sector tecnológico.
–       Chattanooga (Tennessee). Es donde los artistas y empresarios creativos pueden obtener ayuda de CreateHere, una organización sin fines de lucro que fomenta el desarrollo cultural y económico en la ciudad. La ONG ayuda a propietarios con posibilidades de expansión con becas de desarrollo y liderazgo, entre otros servicios.
–       Littleton (Colorado). Esta urbe creó un programa llamado Jardinería Económica, que ayuda a empresas de alto crecimiento, con entre 10 y 100 empleados, con servicios de investigación de mercado, inteligencia competitiva y planeación estratégica.
–       Menlo Park (California). Es sede de The Foundry, una incubadora de negocios que ayuda a universidades, investigadores e inventores a convertir sus ideas de equipo médico en compañías exitosas con asesoría en el desarrollo del negocio, soporte en la recaudación de fondos, análisis de mercado, capacitación administrativa y espacio de trabajo.
–       Arlington (Virginia). Una de sus ventajas es estar cerca de Washington DC. Por eso, allí se han instalado desde contratistas del gobierno hasta restaurantes y pequeños comercios. Una de sus redes de apoyo empresarial es BizLaunch, que desde 2002 ha asistido a más de 18.000 personas con consultorías de negocios, recursos financieros e investigaciones de mercado. También es sede de Score, una organización sin fines de lucro, que capacita a empresarios para que aprendan a evaluar si una idea de negocios es realmente viable.
–       Gahanna (Ohio). Es una localidad de 30.000 habitantes donde se ofrece una gran exención fiscal con un descuento de hasta el 50% en el impuesto a la renta, que se cobra a una tasa de 1.5%, hasta por cinco años. Este descuento oficial industrial está disponible para los negocios con nóminas anuales superiores al millón de dólares.
–       Miami (Florida). Pese a la recesión derivada de la crisis del sector inmobiliario, The Launch Pad intenta recuperar la economía del área. Está diseñada para motivar y ayudar a los estudiantes y alumni de la Universidad de Miami que quieran lanzar una empresa, sobre todo en el sur de Florida.
Miami es un caso interesante. Pese a que geográficamente es una ciudad estadounidense, culturalmente es considerada latinoamericana. Su posicionamiento es tal que, incluso, el ranking de la Revista América Economía[i], la ha reconocido todos los años –desde 2010 a 2016- como la mejor ciudad para hacer negocios en América Latina, seguida por Santiago de Chile, Ciudad de México, Sao Paulo, y Panamá. Este informe se basa en el Índice de Competitividad Urbana[ii], que evalúa y compara varias dimensiones y atributos de las ciudades, partiendo de su entorno social, político y económico hasta llegar a detalles en su oferta de servicios educacionales, hospitalarios, hoteleros y de movilidad.
De acuerdo con este estudio de 2016 las ciudades ecuatorianas de Quito (30) y Guayaquil (34) están en la segunda mitad de las 50 ciudades consideradas, con desafíos como mejorar la calidad del capital humano, el desarrollo de infraestructura y conectividad física para la dinámica empresarial. En este aspecto están rezagadas respecto de ciudades como Cali y Medellín (Colombia); y de Lima (Perú). En contraste, un elemento positivo de las principales ciudades ecuatorianas es la gestión de las autoridades en cuanto al cuidado, mejoramiento y embellecimiento del patrimonio arquitectónico y edificaciones. Ambas urbes se ubican entre las ocho mejores ciudades de la región en este aspecto.
También hay que considerar que las ciudades están necesariamente asociadas a una marca país que influye positiva o negativamente en su posicionamiento. En este contexto, la marca Ecuador no es la más favorable. Según el Informe 2017 de facilidad para hacer negocios, elaborado por el Banco Mundial, Ecuador ocupa el puesto 114 de un listado de 189 economías. Este indicador da cuenta de la dificultad del entorno a la hora de iniciar, gestionar, mantener e, incluso, cerrar un negocio.
En cambio, el ejemplo paradigmático de Ciudad Emprendedora es Singapur, que por noveno año consecutivo ocupa el número uno en el ranking de facilidad para hacer negocios, aunque en 2017 ocupó el segundo lugar. ¿Sabe cuánto tiempo toma y cuánto cuesta constituir una empresa en Singapur? Toma un día y cuesta menos de USD $300.
En mi vuelo de regreso, retomé este tema e imaginaba ¿qué tal una ciudad con la facilidad de trámites de Singapur, el Parque Tecnológico de Cali, el clima de Miami y los fondos de capital de riesgo de Silicon Valley? Suena a utopía, pero un emprendedor nunca dice: “no puedo”, así que ahora imaginemos cómo hacer de nuestro lugar de residencia una verdadera Ciudad Emprendedora.
[i] Revista América Economía. Ranking 2014, Las mejores ciudades para hacer negocios en América Latina.

CÓMO CONVENCER A UN INVERSIONISTA

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11 de febrero de 2018
Gabriel Rovayo
Gabriel Rovayo
Editorialista Revista Vistazo, América y Economía
Eureka! Su idea de negocio es relevante, innovadora y con escalabilidad. Le felicito. La pregunta clave ahora es: ¿y el capital? Seguramente, usted ya pasó la fase de las 3F (friends, family, fools), es decir, pedirle un préstamo a su familia, a sus amigos y unos cuantos tontos  -o locos diría yo- que creen en los emprendedores a riesgo de perder todo. Y pese a haber agotado todas estas instancias, aún no completa el monto necesario para arrancar la operación ni para sostener su naciente empresa hasta llegar al punto de equilibrio.
La siguiente opción sería presentarse ante un club de inversionistas ángeles o potenciales socios capitalistas. Sin embargo, este es un escenario más complejo. A los inversionistas hay que hablarles en su propio idioma, cautivarlos, levantar su interés y generar su confianza en tiempo récord. A ellos no se les convence con el discurso emotivo como a la familia o a los amigos, a los inversionistas se les habla en cifras: cuánto deben poner, cuánto van a ganar y en cuánto tiempo. Si lo que usted propone no les hará ganar más dinero que lo que les daría el interés por tener una cuenta en el banco, ni lo intente.
Por ello, para lograr una presentación eficiente, una técnica recomendable es la del Elevator Pitch o discurso del ascensor. Es la más socializada en los clubes de emprendedores porque es sencilla y efectiva. Se trata de lo siguiente: imagine que entra a un elevador y, justamente ahí, se encuentra con un potencial inversionista. Es su gran oportunidad. Tiene, para convencerlo, el tiempo que tome subir desde la planta baja hasta el último piso del edificio donde estaría reunido el Directorio para tomar una decisión. Será un minuto a lo mucho. Todo un reto, ¿verdad? Por eso, hay que tener un discurso claro y bien articulado para sacar provecho a cada segundo. Para facilitarle el camino, le comparto estas recomendaciones básicas:
–       Precisión, concisión y sencillez: Hable con un lenguaje claro, comprensible para una persona promedio, no use tecnicismos porque el inversionista pudiera no ser experto en el área de operación de su empresa; así que si no entiende, no le va a escuchar. Evite las palabras rebuscadas porque esto, en lugar de hacerlo ver como una persona muy preparada, pudiera confundirse con pedantería.
–       El modelo de negocio prima. Describa brevemente su producto, pero no abunde en detalles. Recuerde que, para un inversionista, es más importante conocer de dónde provendrán los ingresos que lo específico de la producción. Él quiere saber cuál es el negocio, no cuál es el producto. Los inversionistas son cazadores de oportunidades, no de inventos.
–       La humildad cuenta. Los inversionistas valoran el entusiasmo y qué tan ‘enamorados’ están los emprendedores de sus proyectos, sin embargo, les resulta muy desagradable que usted se autodenomine como ‘el único’, ‘el primero’ o ‘el mejor’ y, peor, que disminuya, subestime o hable mal de sus competidores.
Lograr todo esto en 60 segundos es un auténtico desafío, así que tome nota de los siguientes tips de cómo organizar su tiempo para que pueda conseguir sus objetivos:
–       Primera parte: La presentación (20% del tiempo): su nombre, el nombre del proyecto y una descripción básica.
–       Segunda parte: El esquema PAR (60% del tiempo): explique cuál es el problema que quiere solucionar, enumere las acciones que piensa tomar para resolverlas y muestre evidencias de cómo estas permitirán obtener los resultados esperados. Para ello, resalte sus habilidades y destrezas, tanto técnicas como directivas.
–       Tercera parte: La oferta de valor (20% del tiempo): Responda a la pregunta: ¿Por qué este proyecto es atractivo para mis clientes y mis inversionistas?
Si atrajo la atención del potencial inversionista desde el primer segundo, el siguiente paso será que lo inviten al Directorio para que presente el proyecto con mayor detalle; pero sí dejó al interlocutor con más preguntas que respuestas, mejor regrese a planta baja, prepárese mejor e inténtelo nuevamente. ¡Suerte!

EL MODELO DE EXCELENCIA EUROPEO LLEGA A LA REGIÓN – EFQM SOUTH AMÉRICA PACIFIC

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2 de febrero de 2018
Gabriel Rovayo
Gabriel Rovayo
Editorialista Revista Vistazo, América y Economía.
María Gabriela Rovayo, (Universidad de Lancaster – Recursos Humanos y Consultoría MA , Universidad de Illinois – Maestría en Ciencias de Contabilidad. )
La búsqueda de la excelencia y la mejora continua son frases que se escuchan ahora mas comúnmente en el ámbito empresarial internacional y nacional. Sin embargo, sigue habiendo una falta de iniciativa y estructura para conseguir esa calidad en la gestión en Latino América. Hace más de 25 años, 14 líderes de las empresas más grandes de Europa como Bosch, KLM, Phillips, Nestle, FIAT, Olivetti, Renault, Sulzer, y Volslkwagen, se reunieron en Bruselas, Bélgica con una misión: promover la competitividad económica de Europa ayudando a cada empresa de la región a alcanzar la excelencia. Fue así como se creó la organización EFQM, European Foundation for Quality Management. Desde su formación en el año de 1988, la trayectoria de EFQM ha sido inigualable. Tiene presencia en mas de 55 países, 50 industrias, y ha ayudado a mas de 50,000 organizaciones a nivel mundial a través de su red de socios. busqueda de la excelencia y la mejora continua. Luego de su creación, en el año de 1991, 300 expertos de toda Europa participaron en la creación del Modelo de Excelencia EFQM. El Modelo de Excelencia se basa en un conjunto de valores Europeos plasmados por primera vez en la Convención Europea de Derechos Humanos (1953) y la Carta Social Europea (revisada en 1996). Este tratado fue ratificado por los 47 estados miembros del Consejo de Europa, que incorporaron sus principios en la legislación nacional.
La capacidad y habilidad de mejorar continuamente es un indicio claro del futuro de una empresa u organización. EFQM cree que todas las organizaciones deben adaptarse para permanecer competitivas. El cambio y la adaptación necesita de un aprendizaje continuo, tanto de la propia experiencia como de otros. Como bien dijo Herman Van Rompuy, presidente del Concejo de Europa: “Todas las organizaciones, en los sectores público y privado, están enfrentando nuevos desafíos. La presión creciente para competir a escala global con recursos limitados significa que todos tenemos que trabajar juntos para asegurar un futuro próspero, y el de las generaciones por venir. El Modelo de Excelencia EFQM provee un cuadro que promueve la cooperación, colaboración e innovación que necesitaremos para asegurar el logro del objetivo”.
Aunque existen varias herramientas y técnicas de gestión en el mercado, el Modelo de Excelencia EFQM provee una herramienta de autoevaluación no prescriptiva  para ayudar a las organizaciones a tener una visión global de sus distintas iniciativas para enteder como estas encajan y se complementan entre sí. El Modelo puede usarse como una base de otras herramientas como ISO, Lean, Six Sigma, entre otras, basado en las necesidades y funciones de la organización y como un marco general para desarrollar excelencia sostenible. El Modelo ayuda a entender la relación causa y efecto entre lo que las organizaciones hacen y los resultados obtenidos. Fue desarrollado para reconocer y promover éxito sostenible, y proveer una guía a aquellos que lo buscan  a través de un sistema de 3 componentes: los 8 Conceptos Fundamentales para gestionar al nivel estratégico, El diagrama de Agentes y Resultados EFQM para gestionar al nivel operativo, y la lógica REDER para dar retroalimentación en el nivel de madurez de excelencia.
El Modelo de EFQM, aunque fue desarrollado principalmente para el sector empresarial, al ser un modelo de gestión no prescriptivo que engloba todos los ámbitos de una organización y los resultados más importantes, se ha aplicado exitosamente a empresas, organizaciones e instituciones públicas y privadas, y de varias industrias como la manufacturera, educación, automotriz, energía, servicios, tecnología, salud, servicios financieros, entre otros. Además de la herramienta de autoevaluación, el EFQM ofrece formación y oportunidades de desarrollo a directores de empresas que quieren liderar e inspirar excelencia, equipos de gestión que quieren entender e implementar iniciativas de calidad y a otros expertos que necesitan herramientas para planear, mejorar, medir e implementar autoevaluaciones de calidad internas.
La fundación tiene un esquema de reconocimiento para premiar a las organizaciones que logran puntuaciones altas en evaluaciones externas por evaluadores expertos de EFQM. El reconocimiento de EFQM ayuda a inspirar una cultura de excelencia, recibir validación externa de las iniciativas de calidad implementadas, mejorar la competitividad, y dar visibilidad internacional de los logros organizacionales. Finalmente, la red de EFQM se encarga de identificar buenas prácticas, que pueden ser compartidas en la red de trabajo y de socios EFQM. Un ejemplo de esto es los “Good Practice Visits”, disponibles para todos los miembros de EFQM y casos de éxito de empresas que han implementado el Modelo exitosamente.
Varios de los beneficios de empresas que han implementado el Modelo EFQM incluyen:
·       Evaluar donde están el camino hacia la excelencia; ayudándolos en entender sus fortalezas claves y posibles debilidades en relación a su Misión, Visión y estrategia.
·       Proveer una estructura básica para el sistema de gestión organizacional
·       Integrar iniciativas existentes y planteadas, removiendo duplicación e identificando vacíos.
·       Proveer un vocabulario común y una manera de pensar sobre la organización que facilite la comunicación efectiva de ideas, ambos dentro y afuera de la misma.
·       Ayuda a medir y conectar resultados claves con las áreas de gestión mas importantes de acuerdo al Modelo.
·       Ayuda en la integración de las personas en equipos de mejora y en la gestión.
·       Ayuda a tener mejor organización en la gestión de recursos y alianzas estratégicas para el crecimiento sostenido.
·       Realizar análisis apropiados externos e internos para establecer metas estratégicas claras que lleven a resultados sobresalientes.
·       Asegurar que los procesos, productos y servicios estén siendo gestionados adecuadamente.
·       Medir y mejorar os resultados claves, en los clientes, personas, y en la sociedad para asegurarme de que estoy cumpliendo con mi misión y retroalimentándome para mejorar en todos los aspectos del negocio.
EFQM ha llegado a la región buscando ayudar a las organizaciones de Latino América a ser parte de esta iniciativa de mejorar su operación interna y perseguir la excelencia en todos los ámbitos de su gestión por medio de su portafolio de autoevaluación, formación en las herramientas, reconocimiento de calidad Europeo  y acceso a buenas prácticas corporativas.

¿AMIGOS Y TRABAJO, BUENA O MALA COMBINACIÓN?

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                                                                                                                                                                                                        Dos cerebros. Imagen: Dreamstime
31 de enero de 2018
Gabriel Rovayo
Gabriel Rovayo
Editorialista Revista Vistazo, América y Economía.
En temas de management, no todo tiene que ver con liderazgo, innovación y esas cosas. En mi opinión el talento humano es lo más importante, pues sin él no hay ni liderazgo, ni innovación ni nada de esas cosas. Por eso he querido escribir sobre ese tema que parece cotidiano y poco importante, pero que reviste un interés para todos: la amistad en el trabajo.
El tema debe ser analizado por todos nosotros, porque hay opiniones y opiniones al respecto. Hay quienes dicen que una persona va al trabajo a trabajar (aunque suene redundante) no a hacer amigos. Cosa que es cierta… Pero hay quienes también consideran a sus compañeros de trabajo, sus mejores amigos, dado el tiempo que pasan juntos y las vivencias que comparten. Lo cierto es que deberíamos tener en cuenta que para que las relaciones impulsen su carrera profesional tendrá que guardar un equilibrio perfecto para saber quién le conviene y con qué límites.
Y por eso me gusta lo que dice Tony Hsieh, CEO de Zappos, la compañía de venta online de zapatos. Hsieh está considerado un gurú de la gestión de personas con una capacidad única para poner en práctica (aunque no tengan éxito) muchas de las teorías de recursos humanos que se le ocurren. De su experiencia y la mía como CEO he extraído y resumido algunos puntos para equilibrar esa parte tan importante de nuestra vida: la convivencia con los demás en el trabajo.
·      Lo primero y más importante es entender que la amistad en el entorno laboral significa respetar a todos los compañeros, sin prejuicios y estereotipos, aportando nuestra experiencia y solidaridad, a favor de alimentar un equipo de personas que se entienden y que son, en sí, parte del significado de la organización por la que trabajan.
·      Cuando el ambiente de trabajo es distendido nacen las relaciones personales entre empleados y también con los jefes. Esa cercanía favorece que se establezcan vínculos cercanos y de confianza y también que, en ocasiones, sea difícil separar los sentimientos de las funciones.
·      Tony Hsieh, CEO de Zappos asegura que la idea de que la amistad en el trabajo impulsa la felicidad y la productividad. Estoy de acuerdo. Un ambiente de afecto y armonía es fundamental para un buen desempeño.
·      En mi opinión compañero y amigo son dos conceptos diferentes, pero no incompatibles. Ser compañero no presupone ser amigo, mas tampoco lo excluye.
·      Para Hsieh, el principal beneficio de ser amigos de nuestros colegas es que al tener más información (de su personalidad, gustos, defectos, virtudes, temores, etc.), la comunicación en el trabajo es más fluida, cómoda y cercana, pues sabes cómo suele reaccionar ante determinadas situaciones.
·      Pero ¡ojo! Hay que tener cuidado con no personalizar tanto los comentarios negativos que te haga. Más bien, la cercanía con nuestros colegas debería ayudarnos a contextualizarlos, sabiendo cómo le pueden estar influyendo factores personales que conoces.
·      El CEO de Zappos hace una observación muy pertinente sobre el tema: Tengamos cuidado con mezclar ocio con trabajo: ese compañero, que además es amigo, sigue hablando de temas laborales en momentos de esparcimiento. Por eso, es importante separar un rol del otro, aunque puedan coexistir, e intentar relegar o posponer los asuntos profesionales a un tiempo y espacio laboral. Yo diría que hay que tener cuidado en la vía contraria. Si la amistad sale de las paredes del lugar del trabajo, que las labores no se conviertan en el único tema de conversación.
·      Por otro lado, Rob Yeung, director de la consultoría de liderazgo Talentspace, dice que “cuando estás frustrado o las cosas han ido mal, es bueno desahogarse con alguien que sea un confidente”. Alguien que te entiende cuando tu jefe no lo haga. Alguien con quien hablar en el mismo momento de la frustración, lo cual evitará que lleves esta a tu hogar y a tu familia.
·      En trabajos bajo presión, los amigos permiten salir de las situaciones de estrés al compartir vivencias, experiencias y conversar de cosas personales. Lo sé por experiencia propia.
·      Este es un dato que me llamó la atención y me interesó: Una encuesta de Gallup dice que un buen amigo en la oficina incrementa la satisfacción profesional en un 50%. Consiga también que tener un “mejor amigo” en el trabajo será siete veces más proclive a estar comprometido y enganchado en su puesto.
Tener amigos nunca es malo, y estos datos lo prueban, incluso en el trabajo. Además de la mejora del clima laboral o el aumento de la productividad, apostar por la amistad en el trabajo favorece una mejor identificación con la cultura de la compañía y reduce el tiempo de adaptación de las nuevas incorporaciones. También se incrementa el orgullo de pertenencia y la fidelización de los profesionales a la organización, y se convierte en una potente herramienta de atracción de talento.

2018, UN BUEN AÑO PARA LAS EMPRESAS QUE INNOVAN

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                                                                                                                                                                                                                                   José Manuel Castro (R)

31 de enero de 2018
Gabriel Rovayo
Gabriel Rovayo
Editorialista Revista Vistazo, América y Economía.
Innovar o morir… Ese debería ser el lema que deberían acoger las empresas en el año que ha empezado. Porque no solo se trata de emprender, sino de hacerlo de una manera que nos diferencie, que nos dé un plus.
No se trata de un maquillaje, la innovación debe incorporarse a la gestión estratégica de las empresas, pues solo de esa manera se puede imprimir realmente algo que diferencie a nuestro emprendimiento.
Últimamente se habla mucho del Design Think, que sitúa al cliente en el centro del proceso innovador desde el primer momento para conocer sus gustos y expectativas. Pero también se menciona a las llamadas metodologías ágiles, enfocadas a conseguir un producto con unas determinadas características, consideran tiempo y recursos como variables fijas y dejan como variable las prestaciones del producto que se pueden implementar.
Publicaciones especializadas como Harvard Business Review y otras similares dan algunas pautas de la ruta que las empresas deseosas de innovar, deberían seguir. Comparto algunas de ellas:
Bioeconomía: Este es uno de los mayores polos de desarrollo para las empresas y las economías ya que sus efectos se empiezan a ver en múltiples sectores. De esta manera, biomateriales que se pueden fabricar con productos agrícolas como la yuca o el maíz sirven de insumo para fabricar nuevas piezas.
Estas tecnologías, que antes se veían inalcanzables y con altos costos, ya están a la mano de los empresarios para impulsar la competitividad y la eficiencia de recursos en sus compañías en el largo plazo.
Sostenibilidad: Ya no se la ve como un accesorio filantrópico o de Relaciones Públicas, sino uno de las más importantes bases de la innovación. La sostenibilidad puede imponerse como uno de los mejores argumentos de negocio y ser parte de la agenda con frecuencia en todos los sectores, pero, sobre todo los que tienen que ver con el ambiente. Las certificaciones Leed para nuevos proyectos urbanísticos, procesos de construcción de impresoras 3D con piezas fabricadas que provocan menos desperdicios y con polímeros más resistentes, son algunos de los ejemplos de economía verde.
Economía de la experiencia: Se refiere a aquellos negocios basados en el  ‘hard discount’, muy común en sofisticados y VIP, cuyo ítem comercial no es un tangible, sino la experiencia. Las industrias creativas y la llamada economía naranja usan esto en áreas como turismo y viajes temáticos, conciertos, centros comerciales, apps, moda, diseño, entre otras.
Inteligencia artificial: Un tema actual e ineludible. En este ámbito es frecuente el trabajo con tecnologías como machine learning, Big data, robótica o la inteligencia artificial, las mismas que ya son frecuentes  en negociaciones y eventos empresariales. Y que empiezan a usarse en sectores como el agro, salud y comercio. Las tecnologías de IA, machine learning o deep learning exigen una ingente capacidad de almacenamiento y los cálculos que requieren son intensivos, por lo que el uso de procesadores especializados y entornos flexibles que permitan la escalabilidad y la convergencia de sistemas serán claves para avanzar en la madurez del procesamiento de los datos.
 En todo lo explicado anteriormente el factor común es el manejo y comprensión de datos, lo que se imponen como una manera de interactuar inteligentemente con los usuarios y ayudar a tomar decisiones que mejoran la efectividad de las compañías e impulsan la competitividad, un ámbito al que se debe prestar mayor atención en 2018.
Apoyando nuestros emprendimientos con las nuevas tecnologías también será posible revolucionar los modelos de negocio. Las compañías que más valen hoy son empresas innovadoras que han sabido diseñar modelos basados en plataformas que permiten mercados digitales, en los que se acerca la oferta a la demanda rompiendo todos los canales actuales y la cadena de valor:, Google, Facebook y Airbnb, son solo tres de ellas.
Es un año prometedor. La capacitación, la incorporación de tecnología, la adopción de mejores prácticas, la aplicación de estrategias novedosas, la realización de alianzas estratégicas, buscar abrir nuevos mercados, atraer a los no clientes, descubrir las ventajas de la innovación, profesionalizarse y capacitarse serán líneas de acción recomendables para el año entrante