sábado, 28 de enero de 2017

CLAVES PARA CONSTRUIR TU CULTURA ORGANIZACIONAL

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Claves para construir tu cultura organizacional
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por Arturo Villegas
¿Qué es lo que pasa hoy con la cultura organizacional en las empresas? Pues está plasmada en unos hermosos cuadros o letras pintadas en la pared bajo el título de misión, visión y valores, pero que nadie lee y a nadie le importa.
Y no es que los directivos no quieran permear una cultura que motive a sus empleados a “ponerse la camiseta”. En todas las empresas existe la cultura organizacional, sin embargo, están inmersos en problemas relevantes como rentabilidad, flujo de efectivo o crecimiento, por lo que si a la Alta Dirección no le importa, menos a los colaboradores.
Se malgasta mucho tiempo, dinero y esfuerzo en redactar la cultura, pero poco esfuerzo en construirla y es común que las conversaciones en torno a este tema no lleven a ningún lado, y en consecuencia, que todos los intentos de cambiar la cultura organizacional, sean un fracaso.
Comúnmente el problema radica en que nadie define claramente lo que significa la cultura corporativa. Y en segunda, que ni siquiera sabemos cómo ésta se ha formado o cómo cambia.
Puedes preguntarle a tus colaboradores: ¿Conoces la filosofía corporativa?  Probablemente responderán que no, y muy seguramente tú querrás no solo que la sepan, sino que la vivan, que los motive y los inspire.
Y es que la cultura implica una serie de valores, creencias, y COMPORTAMIENTOS que contribuyen a identificar una organización. Tú no quieres gente que memorice un párrafo de misión, tú quieres gente que se COMPORTE de acuerdo a la misión.
La inspiración y la motivación son comportamientos así que de nada servirá tu larga lista de políticas de prohibiciones plasmadas en un manual de organización. Por supuesto que tu filosofía corporativa debe consignarse en manuales y documentos, pero lo que tú quieres es que esta filosofía transpire en forma de comportamiento.

¿En dónde nace la cultura organizacional y cómo se filtra a la organización?

Usualmente de los fundadores de la organización. Recordemos empresas como Disney (Walt Disney),Microsoft (Bill Gates), Virgin (Richard Branson) y Apple (Steve Jobs); crearon organizaciones poderosas porque tienen una cultura personal y filosofía de vida bajo la cual se comportan cada día.
Pero la realidad es que hoy las empresas cuentan con párrafos que suenan maravillosos: que si la responsabilidad social, que si los accionistas, que si ser líderes, pero esa palabrería extraída de párrafos acartonados son ajenos para la gente externa y se nos olvida que sirven para inspirar y motivar a los de adentro de la organización.
Mucha de la responsabilidad de esto somos los consultores que no hemos sabido sacar el espíritu y corazón de la empresa y plasmarlo; sino que nos hemos conformado con sacar letra muerta, sin el sentimiento que se necesita para que se viva, luche y hasta se muera por ese sueño.
Invito a los directivos a reconsiderar sus manuales de cultura organizacional y convertirlos en una verdadera fortaleza, que marcará la diferencia entre tu organización y otra, incluso de tu misma competencia.

¿Cómo generar una cultura inspiradora y motivacional?

Tomando muy seriamente el ejercicio, pero no tan serio como para que cuando leas las bases de tu cultura organizacional, este redactada como en un libro de administración de empresas como un gran ejemplo académico. La primera característica que debe tener es que tenga ese latido de vida que tiene tu empresa o que quieres que tenga.
Y es que cuando se quieren obtener lealtad, orgullo y pertenencia, la única forma de hacerlo es compartiendo los sueños del fundador plasmados en su cultura corporativa con todo el personal, y crear un modelo donde no importe si este líder no está, su espíritu sigue viviendo a través de esos ideales.
Solo así lograremos que la gente se enamore de nuestra empresa, no a billetazos, ni con bonos o beneficios de otra índole que sin duda ayudan, pero si lo que queremos es capturar su corazón, el camino es trabajar en un plan de culturización.
Un ejemplo es el ideario Cuahutemoc de FEMSA, que Don Eugenio Garza Sada instituyó y donde quedó plasmada su filosofía. Te recomiendo revisarla y, por qué no, adoptar lo que pueda comulgar con tu empresa: http://www.femsa.com/es/about/philosophy/formulario-ideario.php
Así que si que sueña, plasma tu sueño y emprende tu plan de culturización a partir de estos cinco pasos:
1. Revisa tu cultura corporativa para saber si está escrita con el cerebro o con el corazón. Y de ser necesario actualízala a los nuevos tiempos.
2. Involucra a todo el personal para que participe en esta redefinición de la cultura. Organiza campañas donde todos se sientan escuchados.
3. Desarrolla una campaña permanente de culturización que se incluya desde la inducción de los nuevos, como una reinducción a los ya antiguos.
4. Crea una leyenda del creador de la empresa, de sus líderes y de su historia; para que su pasado no sean solo fechas y logros, sino que tengan todo un sentido de cumplimiento de un sueño.
5. Que todo el personal entienda como su trabajo coopera en lograr la visión de la empresa, a través de detallar estrategias, acciones e indicadores que surjan de esta cultura.
He corrido este proceso en varias empresas y me he dado cuenta de la efectividad que tiene; así te invitamos a que formes parte de esas empresas que inspiran y motivan a su personal, que hacen la empresa suya, la cuidan y protegen, le tienen un cariño excepcional incluso al líder y su familia, y se refieren a ellos no solo con respeto sino con cariño.
El caso de Bimbo y de la familia Servitje es ejemplar, y aunque muchos no conozcan a los diferentes miembros de la familia, ciertamente los valoran y aprecian; además que se comprometen totalmente con sus resultados.
Únete a empresas como Amazon, Apple, Dinsey, Femsa o Bimbo, que no hicieron otra cosa más que plasmar un sueño con el corazón, compartirlo de forma efectiva y hacer que viva en cada uno de sus colaboradores. No es nada imposible, la decisión es tuya.
*El autor es Conferencista profesional, Director del CEET Business School. Su mail de contacto es hola@arturovillegas.com.mx
Fuente http://www.psicologosorganizacionales.net/2016/05/claves-para-construir-tu-cultura.html
Blog: GRANDES PYMES
http://www.grandespymes.com.ar/author-page/

LA CULTURA ORGANIZACIONAL COMO FACTOR DETERMINANTE DE LA PRODUCTIVIDAD

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La cultura organizacional como factor determinante de la productividad
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por David Herrera
Si analizásemos apenas algunos casos de empresas exitosas y empresas no exitosas, seguramente encontraríamos estrecha relación entre ese conjunto de hábitos, prácticas, pensamientos, ideologías, miedos, mitos, costumbres y demás elementos componentes de lo que se denomina: Cultura Organizacional; y el factor productividad, que es clave para alcanzar la competitividad, sinónimo de éxito a nivel organizacional. Partiendo de este punto entonces, podemos afirmar que la cultura es un factor de suma relevancia para una organización, opere en el mercado que opere, puesto que, el recurso más valioso de una empresa es su capital humano y la cultura es la expresión más visible de éste en su conjunto.
Una definición de cultura organizacional podría ser: “Conjunto de valores, creencias, códigos y demás elementos que otorgan identidad a una empresa y se transmiten al consumidor, convirtiéndole en parte de la misma; al tiempo que la conducen hacia sus objetivos, tanto de grupo como a nivel individual”. Sin embargo las interpretaciones de este concepto son variadas, por lo que existen muchas tesis al respecto, que es posible considerar válidas por el enorme aporte que representan al logro de una visión holística del término.
Cultura Organizacional
A pesar de lo positivas que se tornan las palabras alrededor del tema en mención, cabe aclarar que existen culturas organizacionales que no contribuyen mucho al avance de una empresa o a su sostenimiento dentro del escenario industrial; dado que, al no poderse hablar de la inexistencia de una cultura organizacional –puesto que ello solo significaría la ausencia de personas-, debemos necesariamente referirnos a culturas organizacionales constructivas o destructivas. Un ejemplo de cultura organizacional constructiva puede ser tomado del modelo japonés, caracterizado por la actitud de sus miembros orientada siempre al beneficio grupal y no individual, cuyos resultados precisamente han sido el posicionamiento de sus grupos (empresas) dentro de lo más alto de los escalafones. En contraste, algunos modelos –latinoamericanos en su mayoría- desafortunadamente no ofrecen a la empresa lo que aquellos con sentido de pertenencia por las mismas desearían. Miembros con dificultad para trabajar en equipo, intereses netamente individuales, desconfianza entre compañeros, quejas constantes, indisposición constante para realizar trabajos, inactividad, desaprovechamiento de los recursos, entre muchos otros factores no conducen a otra estación sino a la que se adorna con un enorme poster de título: FRACASO.
Siendo ya conscientes de esto, la pregunta que inmediatamente surge es ¿Cómo lograr crear una cultura organizacional que contribuya al crecimiento de los niveles de productividad en la empresa? La respuesta no es para nada compleja y la sintetizaré en los siguientes tres tópicos:
  • Cree un sentido de pertenencia por la empresa: Si un colaborador no siente la empresa como propia lo más seguro es que lo exprese por medio de su desempeño. Mediocridad, lentitud, ausencia de empoderamiento, cansancio constante, actitud altanera, entre otros; son los síntomas más frecuentes que genera esta enfermedad. Para ello es menester que usted como líder le resalte lo importante que es para el trabajador como individuo el que la organización crezca y le haga saber que su buen desempeño no sólo beneficia a la organización, sino al grupo humano que la compone.
  • Realice integraciones o si es posible, cambie de departamento u área a algunos operarios o líderes: Las integraciones permitirán la interacción de los miembros de la empresa, la lima de asperezas, el fortalecimiento de los vínculos. Al encontrarse quienes siempre se ven en la empresa en un escenario diferente, lo más normal es que se conozcan mejor y se disipen los rumores que nunca hacen falta; en beneficio de la organización. El cambio de departamento ofrece una visión más amplia sobre la empresa a los empleados y les permite adaptarse al trabajo en otras zonas; salir de la rutina o romper la monotonía resulta muy saludable para su psiquis.
  • Evite excederse con la presión sobre sus trabajadores: Cuando los trabajadores se sienten libres de presión están más dispuestos a asimilar la cultura, a actuar de acuerdo con ella, debido a que lo hacen de forma voluntaria (porque quieren), y no porque alguien se lo está imponiendo. Esa libertad hace que las cosas fluyan de mejor forma y que el colaborador perciba su acción como el fruto de la pro-actividad –argumento para mejorar su estado de ánimo- que de la orden de un superior.
El acatamiento de los presentes consejos aumentará la probabilidad de que las empresas se hagan sostenibles en el tiempo y no colapsen ante el primer obstáculo que se les presente en el camino. La unión hace la fuerza, dicen por ahí, y en el universo empresarial ésta, claramente representada por la cultura organizacional, se convierte en un imperativo para no ser devorado, destruido o vencido.
Blog: GRANDES PYMES

5 CUALIDADES PARA SER UN LÍDER EXITOSO

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sábado, 28 de enero de 2017
          
Blog:
Nahun Frett, MBA, CIA, CCSA, CRMA, CPA, CFE
AUDITOR INTERNO – INSTRUCTOR – CONSULTOR – CONFERENCISTA

EL CONSULTOR DE AUDITORÍA, ROBERT MAINARDI, HABLA DE LA CAPACIDAD ESENCIAL PARA COMUNICARSE, NO SÓLO CON EL CLIENTE DE AUDITORÍA, SINO EN EL PROPIO EQUIPO DE AUDITORÍA.

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Watch audit consultant Robert Mainardi discuss the essential ability to communicate, not only with the audit client but within the audit team itself. http://bddy.me/2jmkJvw
El Consultor de auditoría, Robert Mainardi, habla de la capacidad esencial para comunicarse, no sólo con el cliente de auditoría, sino en el propio equipo de auditoría. http://bddy.me/2jmkJvw
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viernes, 27 de enero de 2017

MENSAJE: TRABAJA…

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La imagen PUEDE Contener: una o Varias Personas, Personas de Pie, lentes de sol y texto

SOBRE EL CONTROL Y EL SEGUIMIENTO DE LA GESTIÓN

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Sobre el control y el seguimiento de la gestión
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Por cumClavis
Cosa curiosa, normalmente se dedica el triple de tiempo a formar-habilitar a los directivos en planificación [entiéndase ahí elaborar misiones, visiones, análisis DAFOS y formulación de objetivos] que a establecer un buen sistema de seguimiento y control del plan. Es curioso digo, porque de lo segundo depende totalmente que lo primero se lleve a cabo.
Ahí, en este ninguneo, creo que existe una de las principales causas por las que, normalmente, nos encontramos flamantes e impolutos planes de objetivos en nuestras administraciones públicas [por ser lo que más conozco] criando hongos en recónditos e insospechados cajones de la organización.
Otro fenómeno paralelo pero íntimamente relacionado, es el de la demonización de los indicadores. Y es que es decir “indicador” y empezarle a salir ronchas al personal…no falla. Este hecho convive con la existencia, en nuestras administraciones, de sistemas ingentes de indicadores que vierten su información en tablas que pocos miran y nadie usa para tomar decisiones de… ¡para tomar decisiones!
Algo pasa con eso del control que suele atragantarse en la organización media, de ahí que me proponga despejar algunas dudas que, por sencillas, llegan a considerarse inocuas y son, en el fondo [y no tan en el fondo…], cruciales por su contribución a espesar la niebla que se cierne sobre este asunto.
1. El sentido principal de planificar radica en asegurar poder llegar a una meta deseada. No tan sólo nos formulamos intenciones sino que las desgranamos en variables a tener en cuenta, objetivos, acciones etc. para poder seguir y controlar una trayectoria sobre la que apostamos para llegar a unos resultados que esperamos. Aquí, la palabra clave es “asegurar”.
2.La planificación va de la mano con el seguimiento y control de los objetivos propuestos. Un plan de objetivos no acaba con éstos, sino con la formalización de un sistema mínimo que nos diga cómo seguirlos e indique herramientas y criterios para tomar decisiones en función de aspectos como pueden serlo su evolución o la marcha de la organización.
3. Cualquier herramienta de gestión [incluido el sistema de seguimiento y control] ha de ser sencillo y fácil de utilizar. Está ampliamente demostrado que aquello que es complicado y difícil acaba no siendo utilizado. Cualquier herramienta de gestión ha de ser un facilitador y no un “complicador” para la dirección. Conviene sacrificar, en este caso, la forma por la función.
4. Hemos de diferenciar entre medir ycontrolar. En organizaciones que cifran su aportación por el peso de sus memorias anuales puede suceder que se confunda una cosa con la otra. Si los datos obtenidos con la medición no los utilizamos para corregir desviaciones o para cotejarlos con los objetivos propuestos, de poco sirven a la planificación [por no decir de nada…]. La medición está al servicio del control, no es un fin por sí misma…
5. Controlamos para conocer, decidir, comunicar, cohesionar. Más que insistir en el conocer y el decidir, quiero llamar la atención también sobre la utilidad del control, para comunicar interna y externamente nuestras coordenadas respecto a los objetivos propuestos y el valor que aporta a la cohesión del equipo el disponer y compartir decisiones basadas en datos objetivos.
6. El seguimiento y el control aporta valor a la dirección y desde la dirección. En línea con el punto anterior podemos afirmar que el seguimiento y control de gestión es una de las principales herramientas de la que dispone el directivo/a para el desarrollo de sus funciones.
7. Para controlar necesitamos información y metodología para la toma de decisiones. Más que en indicadores, [lo cual nos puede producir aquella reacción alérgica…] hemos de pensar en qué información necesitamos para poder controlar los objetivos, en qué vamos a hacer con ella, en cómo y en cuando.
8. Un objetivo bien formulado expresa inequívocamente el indicador para conocer su logro. ¿Cómo no iba nadie a volverse loco buscando indicadores ante objetivos tan crípticos del tipo: “Crear sinergias entre diferentes agentes del territorio”? Formula un objetivo expresando clara e inequívocamente el resultado esperado y tendrás el indicador de resultado que has de valorar. Es menos glamuroso pero infinitamente más útil.
9. Un objetivo ha de ser claro, conciso, útil, coherente, ambicioso, posible, medible, controlable, aceptado y motivador. De estos rasgos que arrastro conmigo desde hace años, me llama ahora la atención que aspectos como “motivador” y “aceptado” ocupen el último lugar cuando realmente debieran estar en el primero, dado que los objetivos son llevados a cabo por personas. ¿Por qué siempre infravaloramos este aspecto cuando es, si no el más, de los más importantes?
10. El seguimiento y el control requieren atención y constancia…así, sin más… Desconvocar reuniones de control, retardar actualizaciones en fichas de seguimiento, no prevenir el aburrimiento que conlleva la revisión de información inútil, el magnetismo de la urgencia y su incidencia en el olvido de cualquier propósito formulado son los principales enemigos. Dinamismo y constancia contra viento y marea, ahí está la clave.
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CONTROL DE GESTIÓN: ¿PARA QUÉ EL BALANCED SCORECARD?

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Control de Gestión: ¿Para qué el Balanced Scorecard?
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por Dr. Alfonso López Viñegla
8 grandes reflexiones.
Se trata sin duda de una pregunta legítima que, probablemente, se harán numerosas organizaciones no sólo cuando vayan a decidir implantar un cuadro de mando integral (Balanced Scorecard) o cualquier otra herramienta de gestión afín.
Desde la experiencia en numerosas empresas puedo afirmar que lo importante de todo proceso de puesta en práctica de cualquier metodología (CMI-BSC, ISOS, EFQM, Seis Sigma, BPR, Benchmarking, Gestión por competencia, CRM, etc.) es el propio proceso de aprendizaje, de mejora continua, en realidad no debe tratarse de implantar algo al 100%, sino deconocer y aprender al 100% con un proceso tan completo como éste.
En el caso del Balanced Scorecard, en mi opinión, lo más productivo es el proceso de REFLEXIÓN que se desarrolla durante toda la puesta en escena.
Si nosotros realizamos una buena planificación estratégica, siempre nos surgirá la duda de por qué poner en funcionamiento un proceso de diseño e implantación de cuadro de mando integral; pero, no se trata de romper con lo que uno está haciendo sino de mejorar en lo que está haciendo, y a ser posible sin cambiar en una dirección de 180 grados, sino de forma paulatina, haciendo del proceso algo participativo, haciendo que el proceso sea motivador para el conjunto de la organización.
A continuación lanzo 8 reflexiones para la participación de los lectores, empresarios, mandos intermedios, responsables e investigadores. Probablemente no serán las mejores, ni las únicas, ni las que cada uno de nosotros tendríamos en mente, pero sí que serán el comienzo para una buena reflexión conjunta. Así pues, les planteo 8 reflexiones de por qué poner en práctica un proceso de Balanced Scorecard (Cuadro de mando integral):
1.- Existe una frase de 1997 que todavía tiene valor cuando la leo: “menos del 10% de las estrategias efectivamente formuladas tienen verdaderamente éxito” [Fortune Magazine]. Y sobre todo por dos razones, una seguimos siendo demasiado cortoplacistas, no estamos entrenados en el largo plazo, y nuestra miopía puede hacer estragos; y segunda razón, la transparencia del entorno no es la misma, es bastante inestable y poco previsible, y nuestros sistemas de gestión deben transformarse para adaptarse al mismo.
2.- Se mejora el Alineamiento de los participantes en el proceso de implantación. Estoy seguro que cuando nombro el término “Reinos de Taifas” les recordará a algo en su entorno u organización. No todos vemos las mismas realidades en la empresa y, por supuesto, no todos logran implicarse con la misma intensidad. Es por ello que en un proceso participativo como es el BSC, todos contribuyen a su diseño, a su interiorización, a “hacerlo propio”, lo cual permite cambiar ciertos comportamientos, y permite ir dinamizando la gestión de cambio, incidiendo particularmente en la cultura de la Corporación o Empresa.
3.- El proceso de Comunicación en la empresa mejora ostensiblemente, consecuentemente la Comprensión de la Estrategia y sus Objetivos por parte de toda la organización. Deberemos distinguir entre la Externa (con clientes, proveedores y otros actores) y la Interna (que muchas veces es la más dañina si no se han tomado las medidas oportunas de cómo proponerla). Muchas veces en las mismas reuniones de empresa, si el enfoque de las mismas no fuera tan retrospectivo, mejorarían sensiblemente sus resultados. Con una buena Comunicación, el concepto de Coordinación toma otra dimensión en la empresa.
4.- Posibilidad de Rediseñar la Estrategia en función de los Resultados planteados inicialmente en el Mapa estratégico. Si retoman ustedes la lectura que les sugiero, en ella además de repasar lo más elemental de esta metodología, sirve de punto de partida para considerar la mirada vertical del mapa estratégico, sobre todo la de arriba hacia abajo, en donde sí toma fuerza la tesis planteada en esta cuarta reflexión: “Si tenemos claro a dónde queremos llegar en la empresa, es más sencillo plantear ¿con qué? y el ¿cómo?”.
5.- Se trata de una metodología que facilita la transformación del LP en acciones a CP. La puesta en escena o despliegue es una etapa compleja en cualquier herramienta de gestión, y en el Balanced Scorecard se considera una fase fundamental. Esta es la forma de implicar a toda la organización.
6.- Favorece la integración e interrelación de la información de distintas áreas de negocio. Los compartimentos estancos que hay en muchas organizaciones y la precaria comunicación que existe en algunas estructuras, hacen que sea deseable un objetivos como este. Se trata de conseguir la máxima eficancia y eficiencia con uno de los recursos peor gestionados hoy día en la empresa, la información -tanto por defecto como por exceso- y sobre todo porque el ejercicio de priorización de su utiliadad y uso resulta primordial en muchas organizaciones.
7.- Mejora la capacidad de análisis en la organización. Sin duda el pecado mayor cometido en la gestión es enfocarse demasiado en el análisis por resultados, sin preocuparse -o quizá sin saber cómo evaluar- las CAUSAS. Estamos en un modelo causa-efecto, en donde la mayor aportación si cabe es la concentración del análisis en dos perspectivas estratégicas clave [procesos internos Y aprendizaje y crecimiento], en donde nuestra fuerza está en la capacidad de influir en los “porqués” de las consecuencias… aspecto este muy dejado todavía de la mano.
8.- Mejora del desarrollo laboral y profesional de los implicados en el proyecto. Implicarse significa CONOCER PREVIAMENTE, y éste es uno de los valores que aporta este modelo. Las personas necesitan saber cómo aportan y el porqué, y también deben saber en qué grado contribuyen a mejorar en sus interrelaciones con otras áreas o departamentos.
Autor El Dr. Alfonso López Viñegla
Fuente http://excellentia.com.uy/
BLOG: GRANDES PYMES